lunes, 13 de diciembre de 2010

Cuando toda una vida cabe en una caja de cerillas


He aquí un texto que ejemplifica a la perfección por qué Joseph Conrad es mucho más que un simple narrador de peripecias aventureras.

“Extendió la mano para devolver la caja de cerillas a su rincón en el estante. Allí siempre había cerillas por orden suya. Hacía ya tiempo que el camarero había sido convenientemente instruido. [..]
Él, por su parte, se encargaba de dejarla siempre cuidadosamente en su sitio. Y esto es lo que hizo entonces, pero antes de soltarla, se le ocurrió que quizá no tendría nunca más la ocasión de utilizar aquella caja. Fue un pensamiento tan vívido que se quedó parado y,  por una fracción infinitesimal de segundo, sus dedos se cerraron de nuevo alrededor del pequeño objeto como si hubiese sido el símbolo de todas esas pequeñas costumbres que nos encadenan a la tediosa ronda de la vida. Al final la soltó y dejándose caer en el sofá, escuchó atentamente para captar los primeros sonidos del viento que regresaba”

“Tifón” de Joseph Conrad