Escuchemos a la madre de Tom Joad, uno de los personajes de novela que más me han impresionado a lo largo de años de lectura. Filosofía y humanidad concentrada en un breve y bello párrafo:
"Formó las palabras con la boca, silenciosamente antes de decirlas en voz alta.
–Madre... –ella se volvió despacio hacia él, la cabeza temblando ligeramente por el movimiento del coche–. Madre, ¿te da miedo marchar? ¿Ir a un sitio nuevo?
Sus ojos se volvieron pensativos y dulces.
–Un poco –contestó–. Pero que no es tanto como miedo. Me limito a estar aquí sentada y esperar. Cuando pase algo que exija una reacción por mi parte, me moveré.
–¿No piensas en qué pasará cuando lleguemos? ¿No temes que quizá no sea tan bonito como pensamos?
–No –replicó con rapidez–. No lo temo. No debes hacer eso. Yo tampoco. Es demasiado, es vivir demasiadas vidas. Delante de nosotros hay mil vidas distintas que podríamos vivir, pero cuando llegue, sólo será una. Si voy adelante en todas ellas, es excesivo. Tú vives por delante porque eres muy joven, pero yo vivo en el momento. Lo más lejos que llego es a calcular lo que tardarán en pedir más huesos de cerdo –su rostro se tensó–. Es lo más que puedo hacer. No llego a más. Todos los demás se disgustarían si hiciera más. Todos confían en que yo piense en esas cosas""Las uvas de la ira" John Steimbeck
Trad- María Coy





