martes, 20 de noviembre de 2007

La autodestrucción como una de las bellas artes


En una de las entradas de más abajo, reflexionaba acerca de los paradójico que resulta que la violencia, tan denostada y tan nociva para el ser humano, ocupe sin embargo un puesto preferente en nuestros gustos más refinados. Es muy habitual encontrarla sublimada en multitud de obras de arte, desde tiempos inmemoriales.
La reflexión que me hago hoy, viene al caso de una charla de sobremesa , una exposición sobre un poeta y un clásico del rock’n’roll.
Hace un par de semanas, tuve el privilegio de compartir mesa y conversación con José Muñoz. Durante una de esas memorables comidas y entre otras muchas disquisiciones, nos comentaba a los presentes cómo había vivido de cerca un fenómeno asombroso que se produjo durante los 80. Una cantidad notable de no menos notables y prometedores autores de cómic italianos y españoles se habían auto inmolado con alegría y sin freno llevando hasta las últimas y dramáticas consecuencias su adicción a la heroína. Eran jóvenes, brillantes y parecían tener una surrealista prisa por morir. Así desaparecieron Pazienza y Tamburini por ejemplo.
Este domingo estuve en una exposición dedicada a Arthur Rimbaud. Uno de los poetas más reconocidos, admirados e influyentes de la historia. Entre los objetos expuestos, estaba un cuaderno con relatos escritos a los 10 años y a continuación todo un rosario documentos que acreditaban su fulgurante y arrasador paso por la vida. Adicto a todo, con 20 años decide que ya ha escrito todo lo que tenía que escribir y comienza un periplo viajero hasta su prematura muerte a los 37 años.
Hoy he vuelto ha escuchar “Heroin” de Lou Reed. Una canción de una belleza desasosegante e hipnótica que bien podría erigirse como el himno oficial del músico en caída libre. Ese espécimen que abarrota los panteones de la música de nuestro tiempo. Si queréis, no es más que un ejemplo de la multitud de infinitas paradojas que pueblan el alma humana. Pero a mí no deja de producirme perplejidad pensar en esa legión de artistas que siendo un torrente de creatividad, acaban sucumbiendo al ensalmo de su propia destrucción.

17 comentarios:

Raúl Arnáiz dijo...

¡Hola juan!
Te lo digo gritando por aquello de que es mi primera vez aquí, en tu blog.(:D

Te diré que me gustó "insondable" cuando lo leí hace un tiempo(a lo largo de unos meses), aunque no te dije nada el otro día, perdón. Ya tiene unos años, ¿no?.

Y en cuanto a esta entrada, cuando te pones profundo... (;D
Porque ¿qué te puedo decir en un renglón y que no sean obviedades? lo del apetito humano por la destrucción, incluso la propia, es marca de la casa. Con la violencia y el egoismo se nace, y es fácil vivir con ello, pero el autocontrol o el respeto nacen de una decisión personal, se cultivan y son muy costosos.
No hay vida perfecta, y puede que a veces sea tan dura que el individuo decida (porque todo es una elección) que la autoconservación o el bienestar ajeno no tienen mucho valor para él, ¿no?.
Aunque creo que quizá algunos se autoengañen y exageren sus penas, porque mola más ir de destroyer. Hay un extraño placer en mortificarse.
Y es que Batman liga más que Superman, eso está claro.

Espero no haberte aburrido, compadre. Una reflexión semanal, nunca viene mal. (:D

Profundis Salutatum.

Mar dijo...

Hola!
En realidad, creo que el proceso autodestructivo es un tipo de espiral que te consume, pero que te atrae a partes iguales: hay algo adictivo en verte caer y mucho más, si ves que brotan de ti tus mejores potenciales... el resto, el caos, es algo que parece quedar aparte, aunque nunca es así.
No sé si he conseguido explicarme...

Besitos

Juan Díaz Canales dijo...

Raúl: ¡Gracias y bienvenido! Pues sí, el texto de Insondable tiene ya algún tiempo. Las ilustraciones si que son actuales, pues la fui haciendo al ritmo de cada actualización.

En el terreno de la filosofía baratilla, coincido contigo en que el hombre tiene cierto egoísmo innato. Pero precisamente por eso, y porque al fin y al cabo no somos más que animales cuyo instinto más fuerte es el de conservación, me extraña ese carácter autodestructivo ensalzado una y otra vez por nuestra cultura. Y ojo, que me incluyo entre los ocasionales admiradores de los "destroyers" (de ahí mi extrañeza por el fenómeno...)
Y es que Mar tiene razón, la caída a los abismos nos atrae como el fuego a las polillas, tanto si eres el protagonista o un mero expectador. Supongo que se debe a que es un escape más a nuestra rutinaria experiencia diaria.

Un abrazo para ambos!
J.

Raúl Arnáiz dijo...

Si, si a todos nos mola el rollo destroyer; nadie huye de su humanidad, sólo la domestica, con suerte (o por desgracia, según a quién le preguntes). Y la huida de la rutina que dices es el resumen perfecto del tema. Así de simple y así de triste.
Porque somos animalillos hechos para ser conscientes de la existencia, y como esta no tiene mucho sentido, pues es una putada que puede quitar las ganas de vivir a cualquiera.
¡Es mejor hacerse dibujante de tebeos, e inventarte un sentido para la vida. Hay muchos y de vivos colores para elegir! (:D
¡Chimpón!

Saludooos.

El payasito de micolor.

Montserrat dijo...

Pues si.
Resulta que muchos de los grandes genios del arte tenían un cable pelado... El otro día, en la Rosa de los Vientos, hablaban de la vida de Caravaggio...y no veas, entre cuadro y cuadro, asesinato. Violento, cruel y pendenciero, murió bastante jóven, creo que apenas llegó a la treintena.

Debe ser que las personas que son capaces de expresarse artísticamente son incapaces de vivir en paz consigo mismos. Tened cuidao,no os vaya a ocurrir...:-D

Juan Díaz Canales dijo...

Hola Mon,
Bueno, cierto es que para algunas personas con problemas psicológicos o conductas asociales, el arte puede llegar a ser una liberación e incluso una terapia. Pero lo que no está tan claro es que para ser un gran artista, haya que estar chalado. Hay un libro muy interesante al respecto de Vallejo-Nágera que se llama "Locos egregios". En el repasa la vida de un buen ramillete de personajes un poco zumbados con el fin de desmontar la teoría que une "genio" con "locura" (de hecho, creo recordar que uno de los personajes históricos que trataba era Caravaggio)
En cuanto a lo de tener cuidado... bueno, tú sabes mejor que nadie que lo que estoy haciendo últimamente es lo menos parecido algo artístico que se despacha, así que no hay problema...
snortingsaludos!

libra bear dijo...

very atmospheric...

AnnaRaven dijo...

Gracias a usted por la recomendación! (con la suya ya tengo dos libros más en la lista de pendientes) Y gracias por pasarse por el blog, está usted en su casa :)

monitocadaver dijo...

Un amigo que trabaja en la casa encendida me trajo el otro día el catálogo de la exposición de Rimbaud. Y aquí lo tengo a mi derecha acompañándome el insomnio, y haciéndome sentir culpable, porque como me descuide la quitarán sin verla :( Yo de mis maldito me quedo con Artaud (dicho con tono de cambiar cromos en el patio del colegio, claro) Y su reflexión en las (insufribles) cartas desde Rodez de que la heroína era el antídoto para la sífilis. XDDDD Abrazos!

Juan Díaz Canales dijo...

Sífilis y heroína... ¡si señor, lo que se dice un tío sano como una manzana!
Volviendo al tema de la exposición de Rimbaud en la Casa Encendida, lo cierto es que me pareció bastante curioso ver un grupo de niños que no tendrían más de 10 años acompañados por una guía que les explicaba de forma amena la vida y milagros del poeta. Claro, que también yo aparecí por ahí con mi hija pequeña...
En fin, "bon courage" con Ken Games y hasta pronto!

Juan dijo...

En realidad todos los seres humanos están algo chalados, pero la gente que se dedica a las artes, usa más el cerebro que la media y entre reflexión y reflexión dedica tiempo a la auto crítica, cosa que la mayoría no hace por falta de tiempo o alienación pura y dura jejeje
La sensibilidad también es un factor que hace a los artistas más propensos a la "chaladura" y a la autodestrucción. Algo malo tenía que tener la creatividad no?
Un saludo!

Little Nemo's Kat dijo...

Rimbaud, Morrison, Pazienza, claro, Modigliani... pero para malditos y "suicidas" colegiados, los Eskorbuto, que sublimaron su autodestrucción con los dones añadidos de la solidaridad y la simultaneidad en el deceso. Eligieron bien el nombre, sí. Un saludo.

Little Nemo's Kat dijo...

Soy un desmemoriado, me había olvidado de los Cicatriz, que dejaron la "hazaña" mortuoria y autodestructiva de Eskorbuto en mera anécdota.

Hablamos de malditismo, no de la calidad artística de los malditos, comento, por si acaso.

alberto mielgo dijo...

EL artista es neurotico y pasa demasiado tiempo pensando consigo mismo.

Scri.Ba dijo...

la dosis de la poesia es suficiente.

Tito Manfred dijo...

Escribir hasta romperse, que vida es medio y arte, que muerte es fin último y belleza.
A los malditos ya mencionados aquí, agrego a mi Alejandra Pizarnik.

el solido dijo...

pues yo digo k todos ellos esos artistas y literatos k se kisieron autodestruir son unos locoos y maricones. Ay estoy muerta, estoy, destruida, estoy acabada, aaahh. Esa es mi humilde opinion saludos.