domingo, 10 de junio de 2007

INSONDABLE- Capítulo sexto

"El regreso a nuestro mundo se le presentaba como una tarea muy complicada. A la dificultad que suponía el haber perdido una mano, se unía la práctica imposibilidad de nadar en sentido vertical, pues la presión se lo impedía. De manera que tendría que realizar el camino a pie. Armado con gran decisión inició el retorno, totalmente desorientado, pero lleno de esperanza. La topografía del fondo marino, como la terres­tre, no era uniforme. En ella se alternaban extensas platafor­mas, relieves volcánicos, cañones, angostos valles y todo tipo de variados accidentes geográficos. Su punto de partida fue uno de esos espécimenes que había observado en tantas ocasio­nes. Se trataba de un pequeño pez, capaz de soportar las diferentes presiones y que hacía incursiones en las capas superiores, donde obtener comida es más fácil. Este pequeño bicho le pareció un signo de fortuna y en la medida de sus posibilida­des, trató de seguirle en su ascensión. Por fin había salido de la profundísima fosa que había constituido su hábitat durante no sabía cuanto tiempo. Pero el trayecto era aún larguísimo.
Conforme ascendía, bien andando y escalando, bien nadando lo que podía, iba recuperando la percepción de los colores y la temperatura iba subiendo de esos dos grados centígrados eternos del abismo. Como poco a poco recuperaba le noción del tiempo, se dio cuenta de la envergadura de su tarea, que le iba a llevar años, si es que algún día lograba tocar la super­ficie. Su viaje fue posiblemente el más fascinante que pueda ser imaginado, con la ventaja de que esta vez sí estaba dis­puesto a disfrutar de todo aquello que entrara por sus ojos. Atravesó continentes sumergidos; se perdió en impresionantes bosques de algas; se paseó por los laberintos interiores de los galeones hundidos, cuyos tesoros duermen su sueño de siglos. La riqueza de cuanto veía, no hacía más que estimularle y a pesar de su desorientación, un sentimiento de euforia se apoderó de él.
Como siempre suele ocurrir para nuestro pesar, la euforia es un sentimiento pasajero. Atrás había dejado las montañas de coral y ahora caminaba, desde no sabía cuanto tiempo, por lo que parecía una planicie interminable. Empezaba a desazonarse. Ya sólo tenía una obsesiva idea fija en la cabeza, quería y necesitaba ver de nuevo el sol. Tras días de caminar por la llanura, por fin topó con lo que parecía elevarse como la falda de un montaña. Preso de la ansiedad, comenzó la escalada convencido de que esta era la base de una de las innumerables islas diseminadas por el Océano Pacífico. Aunque la ascensión resultaba bastante difícil por lo accidentado del terreno que dañaba su delicada piel, nada podía frenarlo. Cada recodo, cada nuevo desnivel, cada remanso, le parecía el último esca­lón de las escaleras que le llevaban directo al sol. Pero ese último escalón resultó ser un paso en el vacío.
Por fin llegó el día en que coronó la cima de la montaña. Había estado engañándose. Le seguía rodeando la inmensidad del mar y, sin embargo, los rayos del sol se filtraban limpiamen­te, cortando las aguas. Una vez que hubo superado la terrible decepción inicial, decidió realizar un último intento desespe­rado. Con una ilógica e infantil obcecación, se lanzó a nadar en dirección a la superficie, pues a esas alturas la presión no era un impedimento. Aún así, el esfuerzo era demasiado para las escasas fuerzas de las que disponía el maltrecho viajero. Bello y radiante, cada vez más cerca, le esperaba el sol. Pronto podría tocarlo con los dedos. Thomas sentía como le abandonaban las energías, pero sabía que el suyo, era un viaje sin retorno. Después de todo, no era una manera tan mala de morir, si cada uno de los segundos finales de su vida, eran un paso más hacia la luz.
Estos fueron sus pensamientos, antes de perder el conocimiento y hundirse de nuevo en dirección al abismo."

Continuará...
Copyright de texto e imagen de Juan Díaz Canales

5 comentarios:

ELRINCONDELTARADETE dijo...

Como he disfrutado con los tres comics de Blacksad publicados en España. Son una delicia. Sois muy buenos.

Pepe Sanchez dijo...

Viva viva!!! Muy interesante el relato. Muy a lo Oesterheld o a lo Borges incluso. Lo veremos quizas en comic??

Un saludo y no te demores con la próxima entrega :0)

Gabor dijo...

genial, espero con ansia el siguiente episodio!

Nabrazo!

Juan Díaz Canales dijo...

Gracias a todos por los comentarios. ¡Sois muy majos!
Hombre Pepe...lo de Oesterheld y Borges me parece exagerado... ¡¡Pues no me queda ni ná hasta llegar a esa calidad!!

Eva Vazquez dijo...

yo no leido el texto
pero el dibujo me encanta
Un saludo