martes, 10 de abril de 2007

INSONDABLE- Capítulo cuarto

"Una vez más, ese gran cirujano que es el tiempo, supo restañar las heridas. Thomas ya no vivía en la oscuridad pues se había adaptado al medio. Un buen día se dio cuenta de que su piel emitía una extraña fosforescencia que le permitía ver todo lo que se moviera alrededor de su perímetro, aunque eso sí, en un corto radio de acción. También sus sentidos se estaban transformando. La vista empezó a ir un poco más allá de la tenue iluminación de su piel, ya que sus ojos se habían desarrollado más allá de los límites humanos. Su olfato era finísimo, si bien el tacto lo superaba en sensibilidad. Se estaba convirtiendo en una cria­tura abisal más. La negra sombra de la locura había desapare­cido, pero no la del horror. Tomar conciencia del entorno resultó dramático. Los seres que le rodeaban superaban con creces lo que hubiera podido imaginar. Además, se veía obliga­do a luchar por la supervivencia frente a esos increíbles y desco­nocidos animales de extrañas formas.
Dicha supervivencia, pasó a ser el fin único hacia el que dirigía todos sus esfuerzos. Empezó por organizarse. Eligió un fantástico emplazamiento que le sirviera para establecer su dominio sobre otras criaturas. Se trataba de una amplísima planicie poblada por miríadas de microscópicas bacterias luminosas, gusanos de luz, diminutos moluscos, celentéreos y fosforescentes estrellas de mar que resplandecían en la noche eterna del abismo. El impresionante abanico de colores, tan sutil como espectacular, brillaba a intervalos, como ráfagas. En uno de los extremos de esta llanura, que Thomas bautizó en su fuero interno como los "Campos de la Luz", el suelo perdía su horizontalidad formando una pendiente, cada vez más pronun­cia­da, que acababa dando a parar a una estrecha fosa. Este pozo se convirtió en su mayor fuente de recursos. Gran canti­dad de restos caídos de las capas superiores, terminaban posándose en este lugar. Objetos como armazones y huesos de otros animales, le resultaban de gran utilidad para fabricar las rudimentarias armas y trampas que usaba, bien en su defen­sa, bien en sus tareas de depredador.
El importante desarrollo de sus sentidos, había resultado proporcional al abotargamiento de su raciocinio. Irónicamente, se había transformado en un ente casi irracional cuando más cercano tenía el objetivo que se había marcado antaño el joven y brillante biólogo. Al alcance de su mano estaba la llave de valiosísimos conocimientos. Ningún hombre había estado jamás tan próximo al centro de la tierra y del saber. Sus pies pisaban la materia arrastrada por los ríos, arrancada en cualquier parte del globo, desde la cima de una helada e inaccesible cumbre, atravesando bosques, campos y ciudades. También la arena de los desiertos, transportada por el infati­gable viento o el polvo cósmico, procedente de lugares aún sin nombre, acababan reposando en el fondo marino, sin que Thomas se parara ni remotamente a meditarlo. Debía ser un cruel castigo divino, que una persona tan ávida de saber, paseara rodeado de auténticos fósiles vivientes, reliquias de una evolución detenida o aún en formación, testigos directos del origen de la vida; o bien de los restos de civilizaciones muertas o desaparecidas de las que ya nadie queda para dar parte. Todo tan cerca y a la vez tan lejos..."

Continuará...
Copyright de texto e imagen de Juan Díaz Canales

3 comentarios:

Pepe Sanchez dijo...

Hola Juan

Gracias por los elogios!! Ya quisiera yo parecerme al señor ese que nombras :))) Pero aun así, se agradece. Que nos han "educao mu bien" A ver si me leo lo que tienes por aquí y te comento, aunque tiene buena pinta. Espero que os vaya todo bien. Y A VER SI NOS VEMOSSSS!!!
Te pongo un link en mi blog

Saludos

P

Juan Díaz Canales dijo...

Gracias por el comentario.
Yo también te quiero, y también quedas enlazado!!
Un abrazo

gabor dijo...

mmmmmm...te he dicho alguna vez que me gusta como escribes XDXD pues te lo digo otra vez y en esta ocasión para este relato, que cada entrega que pasa no puedo evitar imaginarme cada una de las escenas descritas, y que bien me lo paso recreando en mi mente lo que aqui está escrito.

Mas,mas,maaaass...