sábado, 31 de marzo de 2007

INSONDABLE- Capítulo tercero

"La nada, el vacío. Nada que tocar, nada que ver y nada que pensar. Estaba rodeado por la más absoluta oscuridad. Después de haberse posado por fin en el fondo, un terror sin límites se había apoderado de él. Era una sensación, en cuanto a intensidad, que desconocía completamente. Su cuerpo estaba paralizado como una estatua, en la misma posición con la que había tomado tierra. De la misma manera, su intelecto se hallaba bloqueado ante la imposibilidad de aceptar tan increí­ble y aterradora situación.
De repente, hubo de salir de su letargo. Sus instintos comenzaron dispararse y a decirle que algo no marchaba bien. Sentía la presencia de seres a su alrededor y la sospecha se convirtió en certeza cuando notó la presión de unos agudos dientes sobre su carne. La reacción al dolor fue inmediata y por fin comenzó a agitarse con la intención de quitarse de encima esa invisible amenaza. Pensó que mejor sería moverse a permanecer quieto en un mismo sitio. Mientras caminaba a tientas, intentaba hacerse una composición de lugar; en el peor de los casos, podía estar en una fosa, entre unos ocho y diez kilómetros de profundidad. Conforme avanzaba a gatas, sus manos y sus pies iban hundiéndose en una especie de fango viscoso compuesto seguramente por restos de materia orgánica procedente de las zonas superiores. Las criaturas no le deja­ban pensar con fluidez, pues continuamente se le acercaban mordisqueándole aquí y allá. Eran frías y resbaladizas y su contacto le daba tal asco, que se le estremecía todo el cuer­po. Peor suerte corrían los pequeños crustáceos que se desli­zaban a nivel del suelo y que él aplastaba a su paso. Thomas, como buen ictiólogo que era, sabía que era mejor no imaginar las monstruosas y primitivas formas de vida que le rodeaban. El pánico empezó a apoderarse de él, pero esta vez no se debía al desconocimiento, sino todo lo contrario. Ahora comenzaba a hacerse cargo de los peligros que pesaban sobre su cabeza y lo desesperado de su situación actual. Una avalancha de ideas que intentaban explicar lo inexplicable, derribaban de nuevo los muros de su maltrecho intelecto. Su mente hacía equilibrio en esa cuerda floja que separa la razón de la locura."
Continuará...

Copyright de texto e imagen de Juan Díaz Canales

2 comentarios:

Saeta dijo...

Hola Juan, te encontré de rebote del Blog de Marcos Mateu y me da alegría encontrar esta tu "joyita creativa".

Me ha gustado este texto, los otros no los he leído :( pero las ilustraciones me han gustado.

Saludos a Vitorio y compañía.
Y ha su señora de usted

gabor dijo...

QUIERO MAAAAAAAAAASS....!!!! XP