viernes, 30 de marzo de 2007

INSONDABLE- Capítulo segundo

"Mi historia comienza en un barco que navega por aguas del Océano Pacífico, entorno a las Islas Marianas. La nave, perfectamente equipada con los aparatos más avanzados para el sondeo del fondo marino, había partido unos meses atrás de un puerto europeo y tenía por misión el estudio de la topografía oceánica, así como de su flora y fauna. Se había encomendado la dirección de esta tarea al joven y prometedor biólogo Thomas Lieber. Pero Thomas, lejos de estar exultante de ale­gría por tamaño éxito profesional, se revolvía intranquilo en su camarote. Como suele ser habitual, la rápida promoción en cualquier cargo, se logra casi siempre a costa de alguien. Este caso no era diferente. El ambicioso científico había conseguido, de una manera no muy elegante, que el Instituto Oceanográfico le otorgara la dirección de esta apasionante empresa en detrimento del que fuera su maestro y mentor,el doctor Johannes McLeod.
No era pues de extrañar la incomodidad de Thomas. Por una parte, su culpabilidad manifiesta en la caída de McLeod le corroía la conciencia, pero por otro lado no dejaba de pensar cuanta gloria tenía al alcance de su mano. Ni más ni menos que desvelar incógnitas tales como el origen de la vida en los mares. En estos pensamientos andaba ensimismado, cuando un fuerte ruido le hizo retornar a la realidad bruscamente. La puerta de su camarote se había abierto de súbito y apostada en marco de la misma, se dibujaba la silueta amenazante de un hombre. Su mirada atónita no pudo distinguir al personaje hasta que éste avanzó unos pasos hacia él, con la mano alzada de modo acusa­dor. Cuando el haz de luz despedido por la lámpara alcanzó el rostro del inesperado visitante, logró por fin reconocerlo. Un grito se ahogó en su garganta y salió huyendo como una exha­lación, a la cubierta del barco. El contacto con la brisa y la suave calma de las olas, aportó un poco de serenidad a su atormentado espíritu. Pero no había sido un sueño. Allí esta­ba de nuevo frente a él, el viejo Johannes McLeod.
El rostro de su antiguo profesor había perdido todos los rasgos de identidad o paso del tiempo. Sólo parecía expresar un sentimiento: venganza. No era la extraña aparición de McLeod, si no su amenazante gesto, lo que tenía aterrado a Thomas, que en un arrebato de arrojo acertó a increpar.
-No se cómo has llegado hasta aquí, ni que te propones, pero quiero que sepas que no me arrepiento de lo que hice. Soy mejor que tú y me lo merezco. No eres mas que un fracasado. ¿Qué piensas hacer, matarme?
La última frase pareció congratular al viejo maestro, cuyo semblante pasó de reflejar la idea fija de la venganza, a una manifestación mucho más sutil de malicia. Acercándose paso a paso, empezó a hablar como degustando cada palabra con placer.
-No, tu castigo va a ser bastante peor de lo que ahora te puedas imaginar. Mira la bella luna por última vez, pues en adelante vivirás entre tinieblas. Vas a conocer lo que es sufrir, por estar despierto.
Thomas estaba intentando averiguar el significado de esa frase, cuando sintió como de un empujón impropio para un hombre de su edad, McLeod lo arrojaba al mar. Lo imprevisto de la situación le hizo reaccionar tarde y cuando quiso darse cuenta, ya estaba tragando agua abundantemente y le resultaba enorme el esfuerzo para mantenerse a flote. Mientras, el barco se alejaba suavemente.
Tras una lucha desesperada por no hundirse, acabó per­diendo de vista la superficie y comenzó a sentir como los pulmones se le inundaban de agua. Abandonado a su suerte, pensó que tan sólo un segundo de agonía le separaba de la frontera con la muerte. Pero el segundo se convirtió en eter­nidad, y la agonía se multiplicó infinitamente conforme des­cendía y empezaba a sentir los efectos del frío y la presión sobre su inadaptado cuerpo. Finalmente perdió el conocimiento, por lo que más tarde le fue imposible recordar cuanto tiempo pudo estar hundiéndose en ese abismo insondable."


Continuará...


Copyright de texto e imagen de Juan Díaz Canales

3 comentarios:

Pedro Daniel dijo...

Diox, me encuentro un viejo así en el tren y le pongo un esparadrapo en la boca xDDDD
Quiero saber como acaba, está muy interesante! ;) xDDDDDD
Muy chulo tu blog Juanín! Lo seguiré a partir de ahora;)

Un abrazo.

PD: Cojonudo el volumen 3 de Blacksad! :O

FerdinandKreozot dijo...

Huuge fan!
I love all these works, and would love to link to your blog.
What am I talking about, it's done allready!

Also, I really enjoyed Blacksad!

Cheers,

MIlenko

Juan Díaz Canales dijo...

-Gracias Pedrín! Yo también te quiero!!

-Thanks a lot Milenko. I've visited your blog and there're a lot of great stuff...bravo!!